La madurez digital de tu negocio

Cuando hablamos de tecnología solemos hacerlo más basados en nuestra propia intuición o tomando como referencia las leyendas urbanas sin un verdadero conocimiento del tema. Consideramos que tecnología es el último smartphone que se compró nuestro primo o el videojuego que le regalaron al sobrinito consentido.

Y no podía faltar el smartwatch que nos presume todos los días el jefe en la oficina por haber caminado ocho mil pasos durante la mañana. Si lo analizamos con frialdad efectivamente se trata de tecnología diseñada con un propósito y una función específicas que no requiere grandes conocimientos por parte del usuario (léase facilidad de uso) lo que obviamente genera una enorme demanda en el mercado.

No deberíamos confundir ni entremezclar el uso masivo e intensivo de una tecnología con el entendimiento o dominio de dicha tecnología. Sucedió lo mismo con el auge de la fotografía tradicional centrada en las capacidades físicas de los lentes utilizados (óptica) y en las reacciones químicas de los productos utilizados para fijar la imagen en un negativo o en un papel (proceso C-41).

Toda esta “tecnología” le importaba muy poco a las personas que habían comprado su cámara fotográfica. Su interacción con ese aparato se limitaba a dirigir el objetivo (la lente pues) hacia el momento que se quisiera capturar y oprimir el botón disparador para tomar la foto. Luego venía la parte en la que el rollo fotográfico se llevaba a un centro de procesado para imprimir ese “recuerdo” y entonces compartirlo.

Como puedes apreciar amigo lector, se siguen tomando fotografías de la misma forma que lo hacíamos hace más de un siglo aunque para compartirlas, hoy basta con oprimir otro botón gracias nuevamente a la tecnología. Y este avance nos ha llevado aún más lejos ya que prácticamente quien sea capaz de tomar una fotografía (es decir, cualquier persona adulta o adolescente) puede mejorarla en unos minutos.

¿Todos los usuarios de un teléfono inteligente nos hemos convertido en profesionales de la fotografía? No realmente. Seguimos capturando “esos momentos” pero sin preocuparnos de asuntos como el encuadre, la profundidad, la proporción, la apertura del diafragma o la velocidad de obturación, de eso se encarga nuestro dispositivo.

Si quisiéramos transformarnos en fotógrafos profesionales, además de contar con la herramienta necesaria tendríamos que adquirir esos conocimientos que nos permitan potenciar su uso. Ocurre lo mismo con la tecnología que utilizamos en nuestra empresa. Encendemos la computadora, redactamos y enviamos un correo, actualizamos las cifras en una hoja de cálculo y preparamos una presentación para algún cliente.

Incluso mantendremos una reunión virtual con nuestro equipo de colaboradores y hasta la grabaremos pero seguiremos utilizando esos dispositivos (computadora, cámara, audífonos, micrófono, memoria USB) como gadgets, es decir solamente para sus propósitos y sus funciones específicas desaprovechando en gran parte todo el potencial que podríamos explotar si nos capacitáramos con mayor intensidad en su uso.

Si deseamos alcanzar la madurez digital en nuestra empresa, no basta con adquirir la licencia más actualizada del software que utilizamos o aumentar la memoria de nuestros equipos. Tenemos que hacer un uso intensivo de la tecnología y además poner a prueba soluciones que también nos obliguen a aumentar nuestros conocimientos. Pasemos de ser simples usuarios a transformarnos en profesionales de la tecnología.

Pon a prueba tus equipos de personas, tus dispositivos y también a nosotros. En Spechi diseñamos soluciones acordes con tus necesidades al ritmo que nos marques. Ponte en contacto con nosotros para que lo compruebes.

 

La madurez digital de tu negocio
Manuel Cárdenas Mayoral 20 diciembre, 2022
Share this post
Categorías
Archivar
Identificarse to leave a comment


De los objetivos a las distracciones