De los objetivos a las distracciones

Si en estas fechas ya tienes tu borrador con los números y las metas que pretendes alcanzar para el próximo año, no cabe la menor duda de que eres un@ excelente empresari@ o directiv@. ¿Aún no lo has hecho? Este es un buen momento para comenzar ¿no lo crees?

Antes de que te sientes frente a la computadora y realices tu primera tabla dinámica — obviamente ya la tienes si eres del “Club de los Previsores”—, un buen comienzo será repasar tus objetivos.  Acto seguido podrías también revisar las fechas en las que pretendes cumplirlos y sería todavía mejor que reflexionaras acerca de todo aquello que pueda retrasar, o de plano detener, tus planes.

Podríamos llamarles obstáculos, impedimentos, malas vibraciones o simples inconvenientes pero bastará con etiquetarlos como distracciones. ¿Toda distracción es un freno que nos impide alcanzar nuestros objetivos? No necesariamente. Muy al principio surgirán algunas de esas distracciones difíciles de evitar, solo  es cuestión de ir afinando los datos (fechas, cifras, fuentes de información, metas).

Las distracciones están en todas partes. Por mera curiosidad observa durante un alto del semáforo cómo la mayoría de los conductores llevan inclinada la cabeza revisando sus teléfonos (incluyéndote a ti por supuesto J).  Ocurre lo mismo en el transporte público.  Es evidente que encierra un mayor peligro distraerse como conductor que como pasajero, y ya que no vas conduciendo podrías aprovechar ese tiempo de traslado para resolver algún problema de casa o de la oficina en lugar de solamente escuchar música o ver videos en TikTok —los chinos le dicen Douyin—.

Si escuchamos música todo el día, nos parece que el tiempo pasa más rápido ¿por qué no escucharla de una manera más productiva y rentable? Si nos vamos a distraer con música podríamos además ir planeando las actividades del día o imaginando un nuevo proyecto para el trabajo o para tu vida personal. Por supuesto que podrías hacer planes incluso para ese negocio que quieres comenzar.

Existen otros tipos de distractores no tan evidentes como la música y más “justificados” como la relación con la pareja, con los hijos o con la familia, sobre todo si dicha relación atraviesa por alguna desavenencia o si tuviste una discusión que no terminó bien. Otra enorme distracción es la carencia de dinero. Nos distraemos también si nuestra salud no está del todo bien. Nos distrae la incertidumbre acerca del futuro o los riesgos del presente convertidos en constantes preocupaciones.

La inseguridad que vivimos en las calles, el uso de un cajero bancario, transportarnos en nuestro auto o en el transporte público, cuando salimos a divertirnos por la noche… existen tantos riesgos en nuestro entorno que terminan distrayéndonos.

Las distracciones interfieren con nuestras tareas cotidianas, incluso hasta las detienen. Poseen la habilidad de detener algo muy intangible: nuestros sueños. Detienen, o al menos distorsionan hábilmente nuestras expectativas, nuestro futuro, ya sea que ese futuro vaya viento en popa o se encuentre frustrado. Los distractores captan con fuerza nuestra atención convirtiéndose más en un obstáculo que en una palanca impulsora.

Una persona demasiado distraída podría pasar por procrastinadora (se califica así a quienes tienen el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables) y no faltará quien le sugiera poner más atención o “concentrarse”. Ya lo hemos dicho, los buenos consejos le sirven a otro pero rara vez a quien los da.  

Cambiemos el enfoque. Cuando nos distraemos probablemente se debe a que nos aburrimos. La tarea se ha vuelto monótona o dejó de ser interesante.  ¿Por qué abandonamos nuestros planes a futuro? Quizás esos objetivos que nos fijamos hace tiempo ahora nos parecen poco interesantes, no nos desafían, son aburridos.

Los objetivos no se tallan en piedra, deben ser flexibles. Si alrededor tuyo hay demasiados distractores, ha llegado el momento de evaluar si lo que haces te resulta monótono y de ser así, bastará con proponerte nuevas actividades que te “llenen el ojo” y que además exijan toda tu atención. El destino debe ser atractivo y el viaje, emocionante.

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De los objetivos a las distracciones
Manuel Cárdenas Mayoral 20 diciembre, 2022
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