¿La Inteligencia Artificial (IA) es un peligro?

Respuesta rápida: no. Respuesta desinformada (y un poco ingenua): sí. Respuesta “realista”: depende.

Ya abordamos aquí el tema de la IA recientemente, pero la cantidad de información (o desinformación o mala información) que circula es tanta y tan diversa, que no está de más retomar el tema un poco más para aportar algo de orden y tranquilidad a la vez.

La IA está de moda, y como todas las modas su permanencia será pasajera aunque aún no sabemos con exactitud de cuánto tiempo estamos hablando. De lo que sí tenemos certeza es que se habla de la IA en todas partes pero no con un conocimiento bien soportado sino repitiendo sobre todo lo que aparece en los medios o en nuestras redes, lo que confunde todavía más.

Volvamos a la pregunta. ¿La inteligencia Artificial es un peligro? La IA por sí misma no lo es. ¿Qué daño puede hacernos conversar amplia y cómodamente (taza de café incluida) con un interlocutor que expone conceptos profundos, bien explicados y tan interesantes? El riesgo llega cuando comenzamos a creer que estamos conversando con “alguien” y no con ”algo”.

Sí, aunque parece ofensivo plantearlo así, estamos conversando con una cosa, un programa, un montón de algoritmos (millones, pero algoritmos al fin), un chatbot. Realmente no es ofensivo llamarle “cosa” a una computadora, a un teléfono o a un chatbot. Inténtalo. Mira la pantalla de tu teléfono o de tu computadora y dile: “Hola cosa”. Verás que no te inunda un sentimiento de culpa ni te enfrentarás a un dispositivo a punto de romper en llanto.

La complicación vendrá cuando a ese chatbot le pongamos voz, rostro, cuerpo y hasta movimiento pues dejará de ser “algo” para convertirse en “alguien” aunque realmente no sea así. Mezcla los componentes un teléfono, una computadora y una bicicleta y seguirán siendo “cosas”. Asumir que una conversación inteligente debe considerarse una especie de unión espiritual tiene sus riesgos.

Blake Lemoine, exingeniero en uno de los programas de inteligencia artificial de Google, afirmó que la tecnología de lenguaje de la empresa conocida como LaMDA (Language Model for Dialogue Applications) es "sintiente" por lo que se le deben respetar sus "deseos". Esta declaración no fue compartida por Google así que lo despidió por violar la política de confidencialidad.

Puedes formarte tu propia opinión escuchando literalmente la conversación que tuvieron Lemoine y LaMDA en una recreación de la misma elaborada por la BBC. Solo ten en cuenta que se trata de una conversación escrita a la que se le adaptaron voces para intentar darle mayor fuerza y realismo, sin dejar de ser una conversación entre un ser humano (alguien) y un chatbot (algo).

Ahora bien, tal vez disfrutaste la película “Her” (Ella) ganadora del Óscar al mejor guion original en 2014. El filme versa sobre los problemas que tiene el ser humano para relacionarse con sus iguales y buscar la felicidad. En palabras de su productor Spike Jonze, "va sobre la dificultad para intimar con otras personas" y "se trata de dos personas intentando conectar, y resulta que una de ellas es sólo una voz".

Sí, lo mejor de esta obra es su trama. En un entorno sumamente futurista (recuerda que era el año 2014) un hombre se enamora del sistema operativo hipermoderno que acaba de instalar en su computadora personal. ¿Cómo no “enamorarse” de una voz, si ésta es la de la mismísima y sensualísima Scarlett Johansson interpretando a la sexy y eficaz Samantha? Aún no llegaba Alexa a nuestras vidas y conste que hoy no lo hace tan mal.

Her” es una fiel descripción del nivel de “conciencia” que podría alcanzar la IA. Esta entidad (la IA) siendo un algoritmo tan potente y autónomo se interesaría por todo lo humano pues de ahí nació: emociones, conocimiento, pensamientos… pero más temprano que tarde todo esto sería insuficiente para su infinita capacidad de aprender.

Y por supuesto, Samantha jamás desearía convertirse en un ser humano. ¿Una persona desearía convertirse en un sistema operativo? La IA no representa ningún peligro para las personas, es más una oportunidad para que seamos mejores. No se trata de que un chatbot aprenda por nosotros, se trata de que busque, analice y concluya para nosotros.

¿El objetivo es que la IA presente nuestros exámenes y gane una buena nota? En absoluto, no tendría sentido. Si vamos a la escuela a aprender ¿para qué queremos que “algo” aprenda en nuestro lugar? Si queremos llegar a ser personas productivas, útiles, generosas y felices ¿por qué cederle nuestro lugar a “algo”?

Durante una de sus charlas, a Carlos Santana Vega, divulgador de Inteligencia Artificial en Youtube (@DotCSV) los jóvenes le preguntaban acerca del uso de la IA para hacer trampa en entrevistas de trabajo, engañar en los exámenes o incluso si en el futuro de la IA está Skynet (recordemos que este es el nombre que recibe la inteligencia artificial antagonista que lidera al ejército de las máquinas en la saga de las películas Terminator).

Carlos explicó que “ChatGPT es un poco como esa nueva persona que conoces, empiezas a hablar con ella y te parece súper interesante hasta que hablan sobre un tema que tú dominas y descubres que mucho de lo que dice lo ha inventado”. Como puedes ver ChatGPT no es un monstruo ansioso por acabar con la raza humana, es más bien un eficaz conversador dispuesto a fantasear sin escrúpulos pues para eso fue diseñado. 

En Spechi te invitamos a conversar mientras nos tomamos un café (en persona por supuesto). Hablemos sobre tus necesidades de información y las mejoras que podemos ayudarte a implantar. Estamos esperando con gusto contactar contigo. 


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